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Rondas de Cama
 
 
PARA QUÉ LA CAMA?
 
¿Para qué la cama si con recargarse en la pared, con hacer equilibrio en la bañera, con apoyarnos en la silla, con tumbarnos en el piso, con escondernos tas la puerta, con abrazarte por la cintura, con sujetarte de mis pechos, con engarzarnos por los labios, basta?
 
ELLA DICE
 
Ella decía mi cama, cuando se refería a su cama de soltera aunque a veces alguien se metiera y fuera compartida. Después decía nuestra cama, suya y de él, porque supuso que sólo la ocupaban ellos y que el mi ya no cabía. Con el tiempo supo que en esa cama entraron otras mujeres. Para él la cama siguió siendo nuestra: de él y quién sabe cuántas más. Ahora ella sólo dice la cama porque sabe que nada nos pertenece para siempre.
 
ANCLADA
 
Ha pasado que una mujer bebe hasta perder el sentido. Al día siguiente despierta en una cama que no es la suya; desconoce el olor de esas sábanas, la habitación. Junto a ella nadie duerme, no oye ruidos. Adentro la perfora una máquina. La mujer quiere saber dónde está, cómo llegó ahí, si usó condón. No puede ponerse de pie.
Su cuerpo es un yunque hundido en el alcohol. Está anclada a esa cama sin nombre, sin huellas, sin respuestas.
 
QUE LA CAMA ME TRAGARA
 
Hoy quisiera que la cama me tragara, que toda ella fuera una boca filosamente dentada y empezara a masticarme hasta convertirme en una papilla sin voluntad, lo que soy ahora, incapaz de dejarla. En cambio la cama hoy no es otra cosa de lo que fue ayer, una cama. Y no me tragará ni me guardará aunque pasen los días ni me protegerá de la gente por más que me haga ovillo ni desconectará el teléfono ni el interruptor de la luz. Permanecerá inmóvil, fría, mientras yo me acuesto sin consolación.
 
CUANDO
 
Cuando una mujer embarazada duerme, también lo hace el pez que la nada, y la cama se convierte en una laguna tibia, reposada, que cuida el germen de la vida. Cuando una mujer que va a parir duerme, un pez aletea y un globo inundado busca balance. La cama es entonces mar picado. Cuando un bebé duerme, el agua del universo, toda, se aquieta.
 
TAN AZUL
 
Amanezco en un desierto de sábanas azules. El firmamento inunda el ventanal con su tinte enérgico. Hace calor, siento la boca seca, sudo: tengo sed. Las ventanas azules hinchan tu cuerpo. Te vuelves hacia dentro de ese bochorno. Tu aire caliente me quema. Siento tus latidos arderme por dentro. La piel está herida y sangra al untarse en otra piel; arde tu sexo, desfalleces, desfallezco. Una sonrisa suave eructa de mis labios y al entrecerrar los ojos comprendo: el amor es un infierno tan azul que se parece al cielo.
 
SI TE DIJERA
 
Si te dijera que lo único que quiero es meterme a la cama contigo, te engañaría. Porque lo que me interesa es subirme en ti para probarte y saber si gusto de vainilla, tierra o pez. Quiero contarte un cuento mientras te arrullo con mis movimientos, mecerme en tu cintura hasta llorar, hasta hacerte llorar, escuchar tu aliento, mirar tus ojos convertidos en estrella marina, sentir que tus manos repiten el camino de mi espalda una y otra vez, lamer tu axila, balancearme hasta saberte de me memoria para olvidarte y volver a empezar. Así que si te digo que lo único que me interesa es meterme a la cama contigo, cubrirnos con la misma sábana,a compañar tu sueño, verte amanecer, ya lo sabes, no te estoy diciendo la verdad.
 
©Edmeé Pardo, Rondas de Cama y la Madera de las cosas..
Ed. Cal y Arena.
 
 

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